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lunes, 19 de diciembre de 2011

Una rosa es una rosa es una rosa


Una rosa que es tu rosa que es mi rosa nuestra rosa
y que en esta foto nunca se va a marchitar
mas si lo hará entre algún libro o tu diario.

 AGB. 19|12|11

Veo una flor que tengo en la entrada de mi casa y pienso: Una rosa es una rosa es una rosa. Luego me pongo a cantar... ♫ que una rosa es una rosa es una rosa ♫  (Y con tonito aflamencao: ¡pero que ponte los zapatos de tacón y taconea!


Gertrude Stein y Mecano caminan conmigo de la puerta principal a la reja de la terraza. Salimos a la calle. Mientras giro la llave en la cerradura miro la rosa rosa que sobre el tallo saca la cabeza del cuerpo de una botella de vino tinto. La botella está puesta sobre una silla pequeña; silla en la que hoy soy una versión de Gulliver si me siento en ella; silla que ha estado conmigo desde que llegué a vivir a Mérida a los tres años de edad. 


Veo la rosa y entonces recuerdo a mi hermana menor. Tere, un domingo por la mañana de hace cinco años, me leyó el final de un libro que tenía en el buró que separaba nuestras camas y que había terminado de leer la noche anterior: "De la rosa nos queda únicamente el nombre". Umberto Eco. ¿El libro? El nombre de la rosa. Yo no había leído libro. Todavía no lo he hecho. Pero recuerdo esas palabras de Tere porque las usó para consolarme y fueron muy acertadas. No sé si alguna vez se lo agradecí. 


La rosa de Umberto Eco a la que mi hermana le quitó un pétalo para darme ( ♫ que no te vendan amor sin espinas ♫, canta Sabina) es una rosa que de significar tantas cosas ha perdido todo significado, y no es más que eso: una rosa. La rosa de Gertrude Stein tiene que ver con aquello que se nombra para imaginarlo. Para darle realidad: yo nombro, tú imaginas: algo existe. Tal vez también tenga que ver con identidad. Y como soy cursi y estoy hablando de rosas, estoy pensando en otra. En la rosa que aprende a amar un niño rubio, una flor tan parecida a otras y al mismo tiempo, única en el mundo, una rosa por la cual morir. Eterno Principito. Y pienso también en otro tipo de rosa, la de los vientos, esa que usan en la navegación y en las estrellas para marcar el rumbo, algo mucho más que puntos cardinales, algo para tener en el horizonte, Rosa dos Ventos en la voz de nuestra Diosa Bethânia ♫ E do amor gritou-se o escândalo... ♫... pero mejor nos quedamos con la canción que empecé a cantar cuando salía de mi casa, una rumba flamenca pa palmear, porque además, cualquier parecido con la realidad...




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1 comentario

  1. Recuerdo que una vez dediqué esta canción y, luego, me pidió se la explicara. Obvio me desenamoré, por suerte.

    Mágicas las rosas.

    Besos.

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