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lunes, 28 de agosto de 2017



Mihaï Beniuc (1907-1988).
Poeta rumano.

[Fragmento]

Mis canciones, sonoras caracolas,
sin mí se quedarán en el ribazo,
amarillas, azules, rojas, blancas,
las finas espirales agudas hacia arriba.
En algunas, quizás,
los cangrejos de blandas espaldas
se acurrucarán
dejando sus tijeras cortadoras afuera,
temiendo a las estrellas de mar.
Otras, sin embargo,
los niños, dando saltos en la arena,
las alzarán al sol, resplandecientes,
y tal vez
sobre una,
alguna niña
apoyará el oído
para escuchar el son profundo de lo eterno,
en tanto que el ardiente ímpetu del futuro,
de una orilla a la otra,
sobre los continentes,
tejerá sus canciones nuevas sobre las ondas.
¡Ay! Y yo no estaré allí
y de los agujeros de mis órbitas
se escurrirán grandes granos de oscuridad.
Pero las caracolas rojas, gualdas, azules,
que los niños harán danzar al sol,
brillarán más hermosas,
y una muchacha encantará su oído
con la sonora caracola
oyendo el porvenir.

[Versión de Rafael Alberti y María Teresa León]

jueves, 24 de agosto de 2017

Borges al pie de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Foto de Eduardo Comesaña.


En 1955, Jorge Luis Borges fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Para entonces, la ceguera se había apoderado de sus ojos. Por eso escribió los versos que hoy compartimos, conmemorando la fecha de su nacimiento, 24 de agosto de 1899. En una de las conferencias (1977) que recoge el libro "Siete noches", Borges cuenta al respecto lo siguiente: Poco a poco fui comprendiendo la extraña ironía de los hechos. Yo siempre me había imaginado el paraíso bajo la especie de una biblioteca. Ahí estaba yo. Era, de algún modo, el centro de novecientos mil volúmenes en diversos idiomas. Comprobé que apenas podía descifrar las carátulas y los lomos. Entonces escribí el «Poema de los dones». Y aquí están esos inolvidables diez cuartetos, magistrales y conmovedores endecasílabos:


Nadie rebaje a lágrima o reproche 
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

1968. Fotografía de Sara Facio · JLB en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.


Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

lunes, 21 de agosto de 2017

Arthur Conan Doyle.
Fragmento de Estudio en escarlata*. 

"Si sabía [Sherlock] un número de cosas fuera de lo común, ignoraba otras tantas de todo el mundo conocidas. De literatura contemporánea, filosofía y política, estaba casi completamente en ayunas. Cierta vez que saqué yo a colación el nombre de Tomás Carlyle, me preguntó, con la mayor inocencia, quién era aquél y lo que había hecho. Mi estupefacción llegó sin embargo a su cenit cuando descubrí por casualidad que ignoraba la teoría copernicana y la composición del sistema solar. El que un hombre civilizado desconociese en nuestro siglo XIX que la tierra gira en torno al sol, se me antojó un hecho tan extraordinario que apenas si podía darle crédito. 
—Parece usted sorprendido —dijo sonriendo ante mi expresión de asombro—. Ahora que me ha puesto usted al corriente, haré lo posible por olvidarlo. 
—¡Olvidarlo! 
—Entiéndame —explicó—, considero que el cerebro de cada cual es como una pequeña pieza vacía que vamos amueblando con elementos de nuestra elección. Un necio echa mano de cuanto encuentra a su paso, de modo que el conocimiento que pudiera serle útil, o no encuentra cabida o, en el mejor de los casos, se halla tan revuelto con las demás cosas que resulta difícil dar con él. El operario hábil selecciona con sumo cuidado el contenido de ese vano disponible que es su cabeza". 



* Novela de misterio publicada en la revista "Beeton's Christmas Annual" de noviembre de 1887, con ilustraciones de David Henry Friston.

lunes, 14 de agosto de 2017



Carmen Villoro.
Poeta mexicana.

Ahí está el parque, 
salpicado de niños
y de gritos.
Un personaje espera
que lo aborden
para su nueva magia.
Es un sabio oxidado
conocedor del tiempo. 
En su viaje de ida
y de regreso
trae momentos distintos,
edades diferentes
a la misma persona.
Chirriar sobre chirriar
pasa la tarde
y algo sucede
en el rumor del aire.
Encierra en su forma curiosa
de existencia
una contradicción
y más de algún asombro:
parece fijo
y no lo está,
parece aquí
pero está allá
y además, 
sus cadenas
lo hacen libre. 

Tomado del libro "El tiempo alguna vez", 2004. 
Fondo de Cultura Económica. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

«No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.

Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry y Ron intercambiaron miradas con las cejas levantadas. Hermione Granger estaba sentada en el borde de la silla y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque».

—Snape en Hogwarts dando clase de Pociones.
Tomado de «Harry Potter y la piedra filosofal», de J.K. Rowling.

martes, 1 de agosto de 2017



sólo el sol
el sol solamente
solo en el cielo
y yo tan solo
a solas con el sol
sonrío simplemente

Jorge Eduardo Eielson (1924 - 2006).
Poeta peruano.

miércoles, 26 de julio de 2017



Ennio Marchetto (Venecia, 1960) es The living paper cartoon.
Sus espectáculos consisten en papel, música y versatilidad, dando muestra de cuánto puede salir de pliegos de colores. Ennio es una oda a la creatividad. Verlo es fascinante y quizá por una simple razón: provoca bienestar... y eso, en el mundo vertiginoso que vivimos, ¡qué bien nos hace! Aquí un collage de su espectáculo. Si algún día tienes oportunidad de verlo, ¡no te lo pierdas!



lunes, 24 de julio de 2017

Homenaje a Marco Polo: esta pluma tiene en la parte superior una rosa de los vientos, debajo del emblema de Montblanc.


"Cuando se sale de este reino se entra en el reino de Basman, un reino autónomo, con una lengua especial, cuyos habitantes viven como animales. Reconocen la soberanía del Gran Khan, pero no le entregan tributos en especie, porque están tan lejos que los hombres del Gran Khan no pueden llegar hasta ellos. Sin embargo, todos los habitantes de la isla reconocen su soberanía y de vez en cuando le envían una ofrenda, por medio de los viajeros que pasan por aquellos lugares, algo bello y extraño y en especial ciertos azores negros de una extraña especie. Tienen muchos elefantes salvajes y unicornios, que son mucho más pequeños que los elefantes. Los unicornios se parecen a los búfalos en el pelaje, mientras que sus patas recuerdan a las de los elefantes. Tienen un cuerno en medio de la frente, grande y negro. Pero como arma ofensiva no utilizan este cuerno, sino tan solo la lengua y las rodillas. En efecto, tienen en la lengua espinas largas y agudas; de ahí que, cuando quieren atacar, aplastan y estrujan a la víctima con las rodillas y luego la hieren con la lengua. Tienen la cabeza como los jabalíes y la llevan inclinada; les gusta permanecer en el fango y en el barro. Son animales de aspecto muy desagradable y no se parecen en nada a las descripciones que de ellos hacíamos: en efecto, según una creencia muy extendida por nosotros, los unicornios se dejan prender por las vírgenes. Es justamente todo lo contrario".

Tomado del libro Los viajes de Marco Polo.
 

miércoles, 19 de julio de 2017


Carmen Villoro (1958). Poeta mexicana.

Miran hacia delante
como las vías del tren.
Del pasado les queda
alguna pertenencia:
una fotografía,
un recuerdo fugaz,
algún aroma que se desvanece
con el amanecer.

Su presente tiene la dimensión
de sus zapatos:
única patria temporal,
único hogar seguro.

Desafiantes abordan la distancia
como quien decide
dominar a una bestia
sentándose en su lomo.
Una victoria íntima
alimenta sus sueños:
cruzar el vacío
como quien cruza una frontera.

Cuando escucho el lamento del tren
pienso que ahí van ellos
los ángeles de hierro,
los guerreros del tiempo
dispuestos a atravesar los llanos
heridos por la noche
y ese silbido grave
me abre un país inhóspito
en el pecho.

Poema inédito publicado en el Periódico de Poesía de la UNAM, No. 100, junio 2017, Año 9. 


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