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lunes, 14 de agosto de 2017



Carmen Villoro.
Poeta mexicana.

Ahí está el parque, 
salpicado de niños
y de gritos.
Un personaje espera
que lo aborden
para su nueva magia.
Es un sabio oxidado
conocedor del tiempo. 
En su viaje de ida
y de regreso
trae momentos distintos,
edades diferentes
a la misma persona.
Chirriar sobre chirriar
pasa la tarde
y algo sucede
en el rumor del aire.
Encierra en su forma curiosa
de existencia
una contradicción
y más de algún asombro:
parece fijo
y no lo está,
parece aquí
pero está allá
y además, 
sus cadenas
lo hacen libre. 

Tomado del libro "El tiempo alguna vez", 2004. 
Fondo de Cultura Económica. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

«No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.

Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry y Ron intercambiaron miradas con las cejas levantadas. Hermione Granger estaba sentada en el borde de la silla y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque».

—Snape en Hogwarts dando clase de Pociones.
Tomado de «Harry Potter y la piedra filosofal», de J.K. Rowling.

martes, 1 de agosto de 2017



sólo el sol
el sol solamente
solo en el cielo
y yo tan solo
a solas con el sol
sonrío simplemente

Jorge Eduardo Eielson (1924 - 2006).
Poeta peruano.

miércoles, 26 de julio de 2017



Ennio Marchetto (Venecia, 1960) es The living paper cartoon.
Sus espectáculos consisten en papel, música y versatilidad, dando muestra de cuánto puede salir de pliegos de colores. Ennio es una oda a la creatividad. Verlo es fascinante y quizá por una simple razón: provoca bienestar... y eso, en el mundo vertiginoso que vivimos, ¡qué bien nos hace! Aquí un collage de su espectáculo. Si algún día tienes oportunidad de verlo, ¡no te lo pierdas!



lunes, 24 de julio de 2017

Homenaje a Marco Polo: esta pluma tiene en la parte superior una rosa de los vientos, debajo del emblema de Montblanc.


"Cuando se sale de este reino se entra en el reino de Basman, un reino autónomo, con una lengua especial, cuyos habitantes viven como animales. Reconocen la soberanía del Gran Khan, pero no le entregan tributos en especie, porque están tan lejos que los hombres del Gran Khan no pueden llegar hasta ellos. Sin embargo, todos los habitantes de la isla reconocen su soberanía y de vez en cuando le envían una ofrenda, por medio de los viajeros que pasan por aquellos lugares, algo bello y extraño y en especial ciertos azores negros de una extraña especie. Tienen muchos elefantes salvajes y unicornios, que son mucho más pequeños que los elefantes. Los unicornios se parecen a los búfalos en el pelaje, mientras que sus patas recuerdan a las de los elefantes. Tienen un cuerno en medio de la frente, grande y negro. Pero como arma ofensiva no utilizan este cuerno, sino tan solo la lengua y las rodillas. En efecto, tienen en la lengua espinas largas y agudas; de ahí que, cuando quieren atacar, aplastan y estrujan a la víctima con las rodillas y luego la hieren con la lengua. Tienen la cabeza como los jabalíes y la llevan inclinada; les gusta permanecer en el fango y en el barro. Son animales de aspecto muy desagradable y no se parecen en nada a las descripciones que de ellos hacíamos: en efecto, según una creencia muy extendida por nosotros, los unicornios se dejan prender por las vírgenes. Es justamente todo lo contrario".

Tomado del libro Los viajes de Marco Polo.
 

miércoles, 19 de julio de 2017


Carmen Villoro (1958). Poeta mexicana.

Miran hacia delante
como las vías del tren.
Del pasado les queda
alguna pertenencia:
una fotografía,
un recuerdo fugaz,
algún aroma que se desvanece
con el amanecer.

Su presente tiene la dimensión
de sus zapatos:
única patria temporal,
único hogar seguro.

Desafiantes abordan la distancia
como quien decide
dominar a una bestia
sentándose en su lomo.
Una victoria íntima
alimenta sus sueños:
cruzar el vacío
como quien cruza una frontera.

Cuando escucho el lamento del tren
pienso que ahí van ellos
los ángeles de hierro,
los guerreros del tiempo
dispuestos a atravesar los llanos
heridos por la noche
y ese silbido grave
me abre un país inhóspito
en el pecho.

Poema inédito publicado en el Periódico de Poesía de la UNAM, No. 100, junio 2017, Año 9. 


martes, 18 de julio de 2017

Carlos Fuentes (1928-2012). Escritor mexicano.
Tomado del libro “Instinto de Inez”, 2001. 


#Fragmento

—¿Oyes a las lechuzas?
—No, el motor hace mucho ruido.
Gabriel río. —El signo del buen músico es saber escuchar muchas cosas al mismo tiempo y ponerle atención a todas ellas.
Que oyera bien a las lechuzas. Eran no sólo las vigías nocturnas del campo, sino sus afanadoras.
—¿Sabías que las lechuzas capturan más ratones que cualquier ratonera? —afirmó, más que preguntó, Gabriel.
—Entonces para qué trajo Cleopatra sus gatos del Nilo a Roma —dijo ella sin énfasis.
Ella pensó que acaso valdría la pena tener lechuzas en casa como celosas amas de llaves. Pero, ¿quién podría dormir con ese ulular perpetuo del ave nocturna?
Ella prefirió entregarse, durante el trayecto de Londres al mar, a la visión de la luna que brillaba plenamente esa noche, como para auxiliar a la aviación alemana en sus incursiones. La luna no era desde ahora excusa romántica. Era el faro de Luftwaffe. La guerra cambiaba el tiempo de todas las cosas pero la luna insistía en contar el paso de las horas y éstas no dejaban, a pesar de todo, de ser tiempo y acaso tiempo del tiempo, madre de las horas… Si no hubiera luna, la noche sería el vacío. Gracias a la luna, la noche se iba dibujando como un monumento. Cruzó la carretera un zorro plateado, más veloz que el automóvil.
Gabriel frenó y agradeció la carrera del zorro y la luz de la luna. Un viento pausado y murmurante corría por el páramo de Durnover y mecía ligeramente los alerces derechos y delgados cuyas hojas blandas de color verdegay parecían señalar hacia la espléndida construcción del circo lunar de Casterbridge.
Le dijo a ella que la luna y el zorro se habían confabulado para detener la velocidad ciega del automóvil e invitarlos —descendió, abrió la puerta, le ofreció la mano a la mujer— a llegar juntos al coliseo abandonado por Roma en medio del yermo británico, abandonado por las legiones de Adriano, abandonadas las bestias y los gladiadores que murieron olvidados en las celdas subterráneas del Circo de Casterbridge.
—¿Oyes el viento? —preguntó el maestro.
—Apenas —dijo ella.
—¿Te gusta este sitio?
—Me sorprende. Jamás imaginé algo así en Inglaterra.
—Podríamos ir un poco más lejos, al norte de Casterbridge, hasta Stonehenge, que es un vasto círculo prehistórico, con más de cinco mil años de edad, en cuyo centro se levantan, alternados, pilares y obeliscos de arenisca y cobre antiguo. Es como una fortaleza del origen. ¿Lo oyes?
—¿Perdón?
—¿Oyes el lugar?
—No. Dime cómo.
—¿Quieres ser cantante, una gran cantante?
Ella no contestó.
—La música es la imagen del mundo sin cuerpo. Mira este circo romano de Casterbridge. Imagina los círculos milenarios de Stonehenge. La música no los puede reproducir porque la música no copia el mundo. Tú escucha el perfecto silencio de la llanura y si aguzas el oído convertirás al Coliseo en la caja de resonancia de un lugar sin tiempo. Créeme que cuando dirijo una obra como el Fausto de Berlioz, renuncio a medir el tiempo. La música me da todo el tiempo que necesito. Los calendarios me sobran.
La miró con sus ojos negros y salvajes a esa hora y se sorprendió de que la luna volviese transparentes los párpados cerrados de la mujer que lo escuchaba sin decir palabra.


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Así empieza la reseña que de esta novela escribió Adolfo Castañón: 

"La historia de Gabriel Atlan Ferrara y de Inez Prada podría formularse en términos de una pareja que hace el amor a través de la música y celebra su unión virtual en el espacio del arte. Pero esa historia está matizada, trenzada por otra —la de los hombres y mujeres, de la pareja prehistórica— que significativamente está contada en futuro, como si el fin de nuestra historia sólo pudiese formularse en términos de una relectura de la prehistoria. La hipótesis de la esperanza se disipa en la memoria profética del origen: como si la salida del laberinto hubiese que buscarla a la entrada del mismo, en los mitos del origen".

Léela completa dando clic aquí

viernes, 14 de julio de 2017



Alguien elogió la locura
Yo elogiaré tu alegría:
la humildad
de no pretender arreglar el mundo
(el mundo empieza y termina contigo)
que te levantes cantando
(¿cómo puedes cantar?)
que te acuestes cantando
que no conozcas el rencor
que no tengas miedo a la muerte
Que te haga ilusión un teléfono
un vestido nuevo
una receta de cocina
la visita de una lejana desconocida 
Que todo lo olvides
todo
Que te rías –un año después–
de tus amores absolutos
Que jamás te preguntes el sentido de la existencia

Allí donde sólo los verdaderamente humildes
pueden ser alegres. 

Cristina Peri Rossi. Poeta uruguaya. 
Tomado del libro "Aquella noche". 

jueves, 13 de julio de 2017

I

Me has hecho infinito, este ha sido tu placer.
Apuras sin cesar este frágil vaso, y vuelves a llenarlo nuevamente de vida joven.
Te has llevado por colinas y valles esta pequeña flauta de caña y has soplado en ella melodías eternamente nuevas.
Al inmortal contacto de tus manos, mi alegre corazón rompe sus límites y te vierte en inefables expansiones.
Sólo tengo mis pequeñas manos para recoger tus dones infinitos. Y pasan los tiempos, y tú sigues esparciéndolos, y siempre queda algo por llenar.

–Rabindranath Tagore (1861-1941). Poeta hindú. 
Así empieza "Gitanjali". 

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Julia Mortera

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