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martes, 4 de agosto de 2009

El Coleccionista


Ahora colecciono miradas
Alfonso Reyes
Poeta y ensayista mexicano



© Fotografía de Andy Rouse

Ahora colecciono miradas. Los ojos son unas ventanas por donde entra y sale la conciencia a toda hora. Hay conciencias de gusto amargo, y otras de gusto dulce. Las hay cálidas, las hay gélidas. Las hay que tienen el frío cariñoso de la primavera, o el calor discreto del nido. Todo eso se gusta por los ojos. Ese abandono de los ojos ese "impudor", exageraba Longino nos cura un poco, nos revive un poco a los que estamos hastiados de descifrar sonrisas. Esa tremenda confesión de los ojos ha logrado al fin devolverme las emociones que me embotó el abuso de las sonrisas. Una mirada me sumerge en suaves delirios: "siembra mi corazón de estrellas". Y, a poco de interrogarlas, no hay mirada que no responda: todas se entregan.

Y voy, bajo los árboles de la primavera, como un Don Juan de las miradas, sorprendido, robando fuegos rojos, azules, fuegos castaños, fuegos grises. Las hay que convidan con la serenidad zarca de Atenea, y las hay que arrastran a la negra meditación del búho. Y éstas y las otras se me antojan: se me antojan imperiosamente como al sediento el vino.

Cuando veo venir unos ojos abiertos (no todos los ojos abiertos están abiertos), de esos que van 
sin saberlo derramando el contenido secreto, hay algo que se estremece en mí: algo como un escozor de quemadura que quiere ser quemada otra vez. En este delicioso rebusco del dolor, "¡Quiero que me quemen esos ojos!", digo al pasar. Y soy tan desdichado cuando pasan de largo, como Dante con su Beatriz, junto al puente aquel donde ella no quiso devolverle el saludo.

Cuando yo me muera y los médicos me abran el cuerpo para sacarme el alma, la van a encontrar llena de quemaduras del color de todos los ojos de las mujeres; si ya no es que encuentran un miserable puñado de cenizas: ¡toda se me habrá consumido en esta posesión imposible de las miradas, tonel sin fondo a los deseos! ¡Oh, dádme, dádme la mirada que fija y clava, la mirada que sacia como el vaso plenamente apurado!".
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2 comentarios

  1. HOLA AMIGA, me gustó que compartas un fragmento de El Coleccionista del buen Don Alfonso Reyes, solía tener el libro, no sé donde quedó en una de esas mudanzas. Pero sería genial tenerlo completo, desde que explica como de ser coleccionista de sonrisas, se torna adicto a las miradas...
    SALUDOS

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