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jueves, 12 de marzo de 2009

El poeta tres



Fotografía © Ayumi Moriuchi


De Irving Berlín Villafaña, poeta yucateco.

Y encontré las cosas decían que no estabas
las noches baldías las camas con sábanas sin un cuerpo
los helados de limón sin tu boca el té sin la sed
los días sin tus ojos los gritos sin fiesta a media noche 
los teléfonos sin voces ni descripciones de lugares
la espalda sin el arrimo de tu mano cariñosa 
la misma mano con que secabas tu pelo
conducías el auto acariciabas el gato o la linterna. 

Y aprendí a vivir con ellas no estando 
ni la espalda con el brazo de arrimo 
ni los ojos con los días y fue quedándose poco a poco el mundo tan seco
tan en cero
que volví a inventar todo otra vez. 

Y lo dejé una noche al pie de tu puerta
para ausentarme también.

Y yo pensaba que el amor se evapora despacio.

Te recordé a todo día
te viví conmigo en las afueras de la vida como segunda piel 
dialogué siempre en monólogos interiores
avivé tu recuerdo le di agua tibia de los atardeceres
te protegí del musgo y de otros animales
te coroné de laureles y hierbas aromáticas
te bañé con aguas mías
vi que subías por las escaleras al mundo de la muerte
dejé de soñar la vida en la que no estabas
para vivir el sueño que eres
esa no vida en que entras sin asperezas ni dolores
donde sonríes como un cuadro pintado por la geometría de mis ideas
hasta que un día
una noche sorpresiva un instante
desapareciste luego de tantos años de vida juntos. 

Entendí que había nubes pesarosas en nuestro cuarto
y las gotas no caían.

Y yo pensaba que el amor se evapora despacio
más que otras flores del mundo.

Y vi como los arbustos crecieron anegaban estas lágrimas las esquinas
los muertos en las guerras amanecían palomas en los sitios
y del recuerdo de nuestro amor
nació otro igual.



Irving Berlín Villafaña
Escribió "Casa de palomas" y otros poemarios que no ha publicado.
Insiste mientras la fiesta no termine. En sus ratos libres se dedica a tratar de vivir... y que lo dejen. Desvelado y Escorpión.


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2 comentarios

  1. que cierto es, hablando del amor, cuando se va, o simplemente muere...

    Excelente poema... y es verdad, cuántas veces no hablamos con alguien en monólogos??? :D

    Saludos

    Anna Flota

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  2. Me veo en la obligación de agradecer aquí a Irving Berlín (al auténtico, no al apócrifo aplaudido por Broadway) que se haya empapado con la melancolía de esas páginas. Esta mañana, mientras tomaba café, miraba por mi ventana. A través de ella, los días claros contemplo África. Al dirigir la vista a mi ordenador, las alertas de Google que escudriñan los senderos por los que deambulan mis libros me han llevado a Addy. No conozco tu ventana Addy, aunque seguro que desde ella el paisaje es distinto. De nuevo volvemos a bifurcar. Gracias a los dos.

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